Para todos aquellos que creian que paso mis noches completamente alcoholizado, tirado en el sillon mirando pornografia de jovenes taiwanesas, debo deciros que los he decepcionado una vez mas. Les dejo un pequeño rejunte de palabras y frases que talvez algun dia puedan llegar a conformar algun capitulo de alguna novelita. Who Knows? tomenlo y disfrutenlo, si es que se merece tremendo galardon, asi como esta escrito crudamente y con numerables faltas, ya habra tiempo para correciones y hubicarle algun marco para poder encuadrar y acomadar sus formas.
Lo bueno de apretarse a Rocío era que podías acariciarle las nalgas sin que te dijera nada. Y ni hablar si la cruzabas en esos días en que el calor se hacia mas intenso; surgiendo del interior mismo de su femineidad floreciente. Que grata sensación al deslizar los dedos, al comienzo tímidamente, bajo su blusa y al comprobar la inexistencia de objeción alguna, llegar hasta esos pechos perfectos que cabían justo en la palma de la mano. Obviamente esta predisposición no se daba muy a manudo y tal vez que así haya sido le confería ese carácter sublime del que casi todos pudimos aunque sea una vez disfrutar.
¿Como era Rocío? Sin lugar a dudas este es el momento donde debería brindar una descripción detallada de sus atributos y cualidades. Pero, después de tanto tiempo me resulta imposible dar una imagen precisa que valla de la mano con la real y el resultado termine siendo la figura idealizada de una preadolescente voluminosa. De esta manera dicha descripción estaría formada, entonces, a partir de la conjunción de diversos recuerdos de aquellas mujeres que por alguna razón aun quedan dando vueltas en mi cabeza. Ya lo dijo el filosofo ricotero,”recuerdo que mienten un poco” y tiene razón “siempre fue así”. Sin embargo de lo que estoy completamente seguro era de lo bien que le calzaban esos jeans ajustados, doble o triplemente reforzados por su madre con el fin de resistir la presión de esa cola. Ese inmenso culo que ella con total naturalidad y destreza sabía bambolear de aquí para allá al caminar.
A pesar de que los rumores sobre la putez de la bella Rocío se extendieran por toda La Esperanza, su padre, al que solo conocíamos como el Gordo, debido a la redondez considerable de su figura, se empeñaba en que su inmaculiada niña saliera a dar vueltas en bicicleta por el barrio acompañada, obviamente, por sus cuatrocientos cincuenta y ocho primitos. Estos tenían la tarea de velar por la integridad vaginal de la joven Magdalena. Aunque el sequito era fácilmente sobornable nunca se alejaban lo suficiente como para darnos la oportunidad de subir de nivel en nuestras proezas eróticas. Cada tanto una de estas adorables criaturas se desprendía del grupo que aguardaba a considerable distancia y montada en su bicicleta se acercaba y daba vueltas alredor para inspeccionar de reojo como marchaban las cosas. Finalmente el tiempo que las golosinas compraban se terminaba y comenzaban las exclamaciones de los pendejos corta mambo por volver.
Si bien la aceptación por parte de ella estaba casi asegurada había ciertos factores que debían cumplirse para una apretadita. Primero, que ella tuviera ganas y que el pretendiente fuera de su agrado, ya que una negativa suya era irrevocable. Para nuestra suerte, ese mágico asiento y las poseadas calles de tierra del barrio influían positivamente en su disponibilidad. Segundo, debía coincidir la hora en la que ella daba sus paseos con nuestro alpedismo habitual, obviamente eso no resultaba un impedimento ya que nuestro tiempo de ocio era muy prolongado. Tercero, que los pendejos no se pongan muy densos fastidiando la situación, pero como ya lo mencione antes, los dulces y las bolitas solucionaban el contratiempo. Por ultimo y talvez el factor mas importante consistía en que alguien ya este intentando un encuentro, la máxima de no escupir el asado ajeno siempre se respetaba. Este apartado conllevaba la resignación total, salvo que hubiera conocimiento cabal de un rechazo por parte de ella. Otro de los principios que regían nuestra conducta era aquel que versaba que sobre baba de otro no se chapa, dando así la exclusividad a quien había primeriado esa tarde, ahora a la distancia parece medio pelotudo, pero bueno todavía no había llegado el tiempo en que los polvos se iban acumulando uno sobre otro en la misma cama con aquella resentida dama que nos recibía en la puerta de la casita rosa con un pucho en la boca y maldiciendo su soledad.
Tres días antes de la desaparición de Rocío las nubes se preparaban para bombardearnos desde lo alto. Nosotros indiferentes ante la tormenta que se avecinaba divagábamos sobre la vida bajo los árboles allá en el fondo, a donde ya casi nadie iba.
Ya habíamos cascoteado la casa del viejo y solo nos restaba hacer tiempo antes de volver a casa. Tete se recostaba junto a su hermano contra el tronco de un viejo árbol y escuchaba, al igual que todos a Diego, quien a mi lado alardeaba de sus imaginativas conquistas y aventuras. Maxi a un costado ignorando a su hermano sacaba punta a una rama con su cortaplumas. Si bien nunca tuvimos la minima duda de que sus historias eran tan reales como un billete de tres pesos lo dejábamos explayarse y disfrutar de ser escuchado. Cabe recalcar el esmero que ponía para encajar a las chicas más deseadas del barrio en sus relatos y los giros argumentales a los que recurría para sortear los escollos que surgían de nuestras preguntas. Para él resultaba factible por esas casualidades de la vida encontrarse a Florencia, jovencita casta y de refinado abolengo, culo para arriba robando en la quinta, aun cuando sus padres eran dueño de uno de los dos almacenes más grandes del barrio. Y como era de esperarse Diego no pudo obviar hablar de Rocío y de cómo ella lo había invitado a su casa para por fin poder concretar de una buena vez . Era sabido por nosotros que el frecuentaba la casa de la chica pero las condiciones en que lo hacia no coincidían con su versión, pero bueno quienes éramos nosotros para echar por tierra su delirante cuentito. Maxi ya se iba a encargar de hacerlo.
Diego había comenzado a relacionarse con el hermano de ella e iba romperle las bolas cada tanto a la casa, lo que no implica que Rocío lo recibiera con los brazos abiertos, es más, veía esta actitud un tanto agresiva y en vez de sumar puntos a su favor los restaba. Como el gordito sospechaba de las intenciones del granuja pocas veces pasaban a la casa y generalmente, cuando no encontraba ninguna excusa para despacharlo y no le quedaba otra que aguantarlo, se pasaban varias horas en la vereda hasta que frustrado, Diego se retiraba. En fin, el hecho de que el Gordo y Diego fueran de repente tan amigos respondía solo al plan ideado y llevado a cabo magistralmente por él en respuesta alas diferente insinuaciones de la chica. Según nuestro joven Casanova tras una ligera e imperceptible señal de Rocío el se las ingeniaba para zafar del hermano y escabullirse al interior de la casa o mas precisamente al de alguna pieza donde ella deseosa de su miembro lo aguardaba.
Justo cuando comenzaba a detallar los pormenores de su imaginativo y tan anhelado polvo la voz socarrona de Maxi lo interrumpe:
-¿No te cansas de decir tantas pelotudeces?
- ¿Qué pelotudeces, boludo?- retruca Diego indignado ante la intromisión de su hermano y preparándose para dar batalla. Mejor hubiese sido acusar el golpe y quedarse callado, pero bueno…
- La mina ni cabida te pasa cuando vas a la casa. Ni vos te crees lo que estas contando.
-¿Y vos que sabes si la mina me da bola o no?- Diego comienza midiendo a su hermano y seguro de darle una paliza retórica continua-¿O nos estas espiando enfermito de mierda?
Las cosas se estaban poniendo buenas y nosotros tres, espectadores de lujo presenciábamos callados la pelea de los hermanos Oronel. Pelea que quedaría grabada en los anales de la historia del barrio y que Leo tan reservado como era se encargaría de repetir una y otra vez en cada reunión a la que asistiría, obviamente estaba dispuesto a omitir ciertos detalles que opacarían el buen renombre del que gozaba su familia, al menos por esos años.
- ¿Qué yo te espío? Ja, háceme reír los huevos, boludo. ¿Quien te crees que sos?
- ¿Sabés que pasa?- Diego lo mira desafiante por unos segundos- yo te voy a decir que pasa: Vos estas caliente con la mina… pero como no sabe ni siquiera tu nombre....te da por las pelotas
Huuum golpe duro de Diego que hace trastabillar a Maxi, pero este rápidamente se reincorpora sacando un trompadón que da de lleno en el orgullo de su hermano:
- Si tanto te la cogés, por que te matas a pajas en el baño?- Diego vuela hasta las cuerdas del imaginario ring sin poder reaccionar y Maxi arremete con todas su fuerzas.
- Te haces el cogedor fatal y lo único que conseguís es irte a casa con el pito duro- nuevos golpes, uno tras otro ¡paw!,-¿o no, chiquito?- ¡paw! ¡paw!-¿Me vas a decir que después no te matas a pajas en el baño?-¡poow!
Diego completamente desarticulo no puede defenderse. Maxi para por unos segundos el verborrágico ataque para tomar aire pero sin bajar la guardia. Con un rictus sarcástico lo mira invitándolo a que se defienda, pero Diego atontado no reacciona y las carcajadas de Tete se escuchan en todo Moreno cebando a un mas a un Maxi, que para gracia nuestra, estaba desbocadísimo.
- ¿Que, miento?- ¡¡pum!! y la pregunta como un mortífero gancho deja a nuestro fantástico narrador despatarrado en la lona.
Maxi, flamante vencedor, hace leña del árbol caído y apuntándolo con la rama sigue y sigue y sigue…:
- ¿No te cago a pedo la vieja por que dejaste a tus hijitos tirados en el piso?- Diego se saca la rama de la cara ante nuestras risas ya descontrolada.
Ahora es Maxi el que nos mira sonriendo:
- Encima de pajero sucio, el hijo de puta, no es capas de pasar un trapo. De última los empujas con el pie así mira- y hace como que empuja algo con el pie-hasta la rejilla de la ducha y chau no están más, ¿Ves?
Ya era demasiado, lo seria para cualquiera. Si bien nadie estaba en condiciones de tirar la primera piedra en cuestiones pajisticas por esos tiempos, y siendo sinceros ahora tampoco, lo indignante de la cuestión era ser descubierto y sobre todo por la vieja. Encima este hijo de puta lo deschaba delante de todos dejándolo como un pajero mentiroso y encima pelotudo...
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